viernes, 7 de junio de 2013

La llamaban su majestad

Primer Acto

La llamaban su majestad, la futura reina del lugar, de un sitio remoto, cualquiera que desees imaginar. Pero ella estaba allí, en ese espacio santiguado por la pureza de todo lo que tocaba a su alrededor. No podía faltarle la belleza física era prácticamente perfecta, aunque a veces ser bonita causa más problemas que siendo una más del montón. La princesa no entendía porque los diamantes eran los mejores amigos de una chica, cuando rodeada de tanto esplendor, la consentían para colmo las nodrizas de la corte, encargadas de su buena educación; siendo el caso de nuestra princesita que eran más halagos los que obtenía que sabiduría impartida, fue así como se daba cuenta poco a poco mientras crecía, que los chismes del palacio eran más atractivos que cualquier traje u opulencia que le pudiese rodear. Pero ella era humilde y de su corazón solo brotaba nobleza y amor; podría ser más rica entonces; dejémoslo una vez más a su imaginación.

Segundo Acto

Sin embargo a veces el corazón se obscurece para probar cual gris es el corazón de otros, y que era lo que intentaba esta chiquilla buscando desafíos más que las lecturas de acordes de piano o clases de postura y etiqueta. Ella buscaba amor. El escándalo mayor en ese reino que imaginaste. Amor? Dulce locura prohibida para alguien como ella. No solo era perversión … era abominación!!!

Y como en toda buena historia no puede faltar el buen caballero, con un poco más de don juan, que de noble … y es que en el mundo mágico de las princesas aun siendo todo color de rosa, no siempre lo que brilla es oro. Llego el galán!!! A su lado caían doncellas como moscas, un tipazo increíble y créeme si eres hombre y estas leyendo esto querrías ser como el.

Pero el tipo era un oportunista, se fijo en la que vivía presa en una jaula de oro, y para colmo de la que anhelaba volar lejos muy lejos donde nadie los encontrara; así pues como las cabañitas oportunas en medio de un obscuro bosque, lleno de peligros y de viejitas disfrazadas repartiendo manzanas envenenadas. Allí estaba él, más preciso que un reloj suizo y más frenético con ansias de poder que un candidato a la presidencia (breve pausa) … y fue así como nuestra querida no tan niña hecha mujer, cuando las hormonas son como Alka-Seltzer en dos dedos de agua, así y allí se encontraron en medio de ese bosque tenebroso, ella montando su delicado y fino corcel y el con la camisa remangada cortando leña para hacer fuego, pues la noche fría venia implacable a devorar carnes a sus pasos. Que paso después… (dejemos que el público opine) … pero si, si hicieron el amor, ella su primera vez bajo el cielo estrellado, él como una bestia salvaje incontenible, lujurioso, hambriento y absorto……… y si, fue el quien se enamoro.

Tercer Acto

Pasaron los días que luego se hicieron meses, el la esperaba bajo su balcón encendido con la tenue luz de una vela a punto de extinguirse, hasta que sucedía, se apagaba y el retornaba a lo que una vez fue su lecho de amor, cabizbajo, a veces llorando o tal vez eran gotas de lluvia que se deslizaban sobre su rostro, y recordaba como recordaba, sus dedos suaves acariciando su espalda, su cara, su piel.

La princesa se hizo reina, a partir de la misteriosa y repentina muerte de sus padres y el poder y la codicia se hacían cada vez más presentes en ella, y pedía más, y quería más, y pensaba que el amor era cosa de niños tontos, y lo aborrecía por completo. Tanto asco le producía el “estar enamorada” que mandaba a fusilar de quien se enteraba que lo estaba. Pobre princesita, ahora reina no estaba más lejos de la verdad y más infeliz se hacia.

Cuarto Acto

Pero como dice la Biblia, el amor todo lo puede, todo lo soporta, todo lo espera y todo lo perdona. Y así permaneció fiel su noble don juan, ahora un vulgar pueblerino a la espera de quien una vez fue suya, esperándola no solo físicamente, lo hacia desde lo más profundo de su corazón, y creía que ella algún día, abriría por fin los ojos y cediera a los encantos del dulce amor. Pero para ella el amor era hacia el dinero, el oro, las joyas y la plata, y un don nadie como él no se le iba acercar jamás.

A la princesa la criaron entre tanta opulencia que fue lo más importante para ella, al galán mientras más mujeres poseyera mas hombre iba a ser, triste historia, porque el final no se los dejo a ustedes, este relato se los termino yo.

Acto Final

Ella no pudo superar el amor a si misma y murió en soledad, él en cambio la espero de por vida, se hizo una persona fiel a sus sentimientos y por supuesto que también murió en su vejez pero en su verdad.

Así que para no hacer tan larga esta historia que me contó un pajarito que vivía en aquel bosque que la belleza es pasajera, que la opulencia corrompe los corazones, los chismes marchitan la sabiduría, que una viejita con una manzana podrida puede dañar con su veneno a miles a su alrededor, que las apariencias engañan y que el único amor fiel y perfecto no proviene de princesas o galanes sino de Dios.


2 comentarios:

  1. la comparti en mi twitter... excelentes lineas!! te felicito

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  2. Gracias Gloss para mi es un orgullo tenerte entre mis seguidores y mas aun q te guste y compartas lo q escribo :)

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